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02

febrero

Terra Natura Benidorm fomenta la sociabilización de sus animales con nuevas actividades de enriquecimiento ambiental

Cuando la empatía se canaliza entre seres humanos y animales nacen iniciativas como la que desarrolla el equipo de cuidadores del parque de naturaleza Terra Natura Benidorm. Los cuidadores han utilizado el estrecho vínculo que mantienen con los animales del complejo y el exhaustivo conocimiento que tienen de cada animal para crear nuevas actividades de enriquecimiento ambiental enfocadas a mejorar el bienestar de cada especie y su grado de sociabilización.

El contacto permanente que los cuidadores mantienen con los animales les permite conocer sus costumbres y gustos particulares, y en base a ese conocimiento se han elaborado distintos elementos de enriquecimiento ambiental que se introducen en las instalaciones y que contribuyen a romper con los hábitos de rutina que desarrollan los individuos. Los resultados obtenidos a través de esta actuación han redundado en la mejora de los hábitos y la sociabilización de los ejemplares, así como en sus capacidades e inteligencia.

En concreto, se ha empezado a aplicar esta técnica en los dholes, pecaríes, armadillos y burras. Así se ha ampliado el número de especies que hasta ahora se beneficiaban de este tipo de acciones en Terra Natura Benidorm. Los cuidadores ubican estos nuevos elementos para suministrar el alimento en distintos puntos de cada instalación para que el animal tenga que buscarlos por su recinto a través del rastro olfativo. En esa búsqueda, los animales se entretienen y juegan sin darse cuenta, de manera que refuerza su motivación.

En el caso de los armadillos se ha diseñado y elaborado un tronco dispensador de pienso con distintos orificios, que tienen que hacer rodar para obtener la comida de su interior. El instinto depredador de los dholes les conduce a desgarrar a sus presas. En base a esa conducta, los cuidadores han preparado unos troncos grandes de palmera que pueden ser desgarrados como si de una presa se tratara. Previamente, impregnan el tronco de sangre para despertar el instinto de caza de estos mamíferos. La manada los trata como si fuera una presa, despedazando la corteza con sus afilados dientes.

A los pecaríes se les esconde la comida o se la cuelgan en distintos puntos de la instalación para que encuentren brócoli, manzanas, pimiento o zanahorias que tanto les gustan. Pero no son los únicos animales a los que se les coloca la comida en puntos elevados: también a las burras se les pone fruta y verdura en las ramas de los árboles o en zonas altas donde alcanzan para obtener sus alimentos. Esto ayuda además a mejorar su entrenamiento y manejo para realizar otras actividades como la limpieza de sus cascos.

- Intermundo, ,