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17

enero

Periodista de Guerra a periodista de agencia

Del periodista de guerra al periodista de agencia

Lejos quedan ya aquellos tiempos donde si preguntabas en las facultades de Ciencias de la Información cual era la vocación de aquellos jovencillos intrépidos te decían ‘corresponsal de guerra’. Crecimos sin tener en cuenta a la palabra agencia, admirando a los periodistas que se jugaban la vida todos los días en aquellas guerras que nos parecían lejanas, pero que en realidad estaban a la vuelta de la esquina. Así hablábamos de Pérez Reberte, Alfonso Rojo o Ángela Rodicio.

Eran nuestros ídolos, los seguíamos, queríamos ser como ellos e incluso algunos de aquellos muchachos, compañeros de la universidad, se embarcaron en aventuras que tuvieron más o menos éxito, como el fallecido fotógrafo José Couso. Supongo que fue precisamente en esa época, cuando se multiplicaron las universidades de periodismo y cuando empezamos a salir ejércitos de periodistas a la calle. Fue por entonces, sin duda, cuando esta profesión milenaria empezó a degradarse o a perder su glamour. Mucho ha cambiado el panorama de los medios de comunicación en la última década y mucho ha cambiado la visión de esta profesión.

En aquellos tiempos, no hace más de 15 años, muy pocos fuimos los periodistas que teníamos clara nuestra vocación de periodistas de agencia. Fuimos muy pocos los que nos especializamos en periodismo empresarial o institucional, ya que la verdad está opción, difiere mucho de la visión del periodista en busca de la noticia.

Sin embargo, en los tiempos actuales, y con estos cambios de visión que comento, son muchos los jóvenes, sobre todo mujeres, que estudian esta profesión pensando en trabajar en una agencia de comunicación. No sólo ha contribuido este cambio a que ahora estos periodistas están mejor vistos, ya no somos los raritos que queremos estar en una oficina, sino que tienen unas condiciones de trabajo mejores que los periodistas de los medios de comunicación. No sé si en sueldo, pero si en el control del tiempo, ya que los periodistas de agencia suelen tener un horario que más o menos se cumple, mientras que el periodista de los medios, sabe cuando entra a trabajar pero no sabe cuando va a salir. Hablo de periodistas, aunque las agencias de comunicación ya tienen todas la coletilla de ‘y Relaciones Públicas’.

Con este concepto entra en juego la figura de otro colectivo, el publicitario, que se está especializando en relaciones con los medios o relaciones públicas. Estos estudiantes también están desarrollando su labor en este sector, que por desgracia ya está saturado de profesionales y que ya presenta un elevado índice de paro.

Periodistas o publicistas, en agencias o en medios, tenemos que unir nuestras sinergias para dignificar nuestra profesión. Una profesión tan intangible y a veces tan difícil de explicar porque no vendemos nada material, sino información, noticias o ‘humo’ como diría alguno de nuestros críticos. Tenemos que mejorar las universidades, quizá incluso restringiendo su entrada y adaptándola a la demanda real de este colectivo en la vida real, pero también haciendo que nuestros relevos estén más preparados. Volvamos a sentir ilusión por lo que hacemos, volvamos a creer en una profesión que aún puede tener futuro.

Firma foto: https://www.flickr.com/photos/anieto2k/

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